Alcaldía anuncia mejoría en sistema de urgencias

LAS ESTRATEGIAS INMEDIATAS, TRANSITORIAS Y DE POBRE ALCANCE. ESTRATEGIAS QUE NO CONVENCEN.

El siguiente artículo son buenas noticias para la atención en urgencias – la estrategia CIGA (Centro Integral de Gestión del Acceso a los Servicios de Salud) ha resultado en un estimativo de 15% reducción en congestión del servicio para la capital Antioqueña. Esta estrategia es un adelanto del llamado MIAS que el gobierno ha propuesto desde el año pasado como una “alternativa” para el actual sistema de atención.

“El CIGA fue implementado para gestionar citas médicas prioritarias para pacientes que llegan a urgencias, pero que no están corriendo riesgo inminente de muerte. A ellos se les hace un triaje que determina el nivel de atención que requieren y el centro de salud al que deben acudir.

“Queremos ver cómo se articula y cómo podemos robustecer el sistema para redireccionar todas las especialidades, no solo las urgencias”, declaró Arenas.

Estamos seguros que esto vendrá como una noticia positiva para la mayoría – porque al tiempo que parece agilizar la consulta, descansa sobre un pilar fundamental a la hora de distribuir recursos: organización clara y concisa. Lo que queremos criticar de esta estrategia nada tiene que ver con la implementación, pues la consideramos necesaria; por el contrario, lo que nos parece inapropiado, por no decir miope, es creer que esta estrategia será la solución final de los problemas en urgencias. Aún peor, creer que el MIAS, si llegase a implementarse, es la solución definitiva a la crisis actual.

Reiteramos nuestra posición en el caso: el problema radica en dos factores independientes pero articulados (el primero lleva al segundo). El primero, es el tipo de organización social que tenemos: un liberalismo político particular que separa radicalmente la esfera social y ética del individuo – de la esfera política y común con el estado. Esto hace que los principios en los que se basan las decisiones oficiales sean reverencia extrema al racionalismo por medio de aparatos técnicos vaciados de principios éticos. Nos referimos a la aplicación estricta de evidencia, métrica estadística y modelos individualistas que se venden como objetivos, imparciales y abstractos. Nuestra percepción, en realidad, es que son métodos ciegos al contexto local, totalitarios en su imposición y desarticulados con las necesidades reales.

¿O acaso le parece que las guÍas clínicas que se le imponen en su práctica, o la demanda de medicamentos por tutela son imparciales, justos y necesarios? Por esto es que siente ud como su la “lex artis” o el “juramento hipocrático” son completamente simbólicas y no reales. Por eso siente ud descepción de su carrera porque, mientras ud tenÍa la expectativa de mejorar la vida de sus pacientes, muchas veces se siente como que defiende su propio pellejo o el de otros que administran su salario.

Nuestra perspectiva, de hecho, ha sido descrita por otros autores (Adams et al., 2016; Biehl, 2016). Esto nos lleva al segundo factor del problema: este modelo de organización y pensamiento opera como aparato administrativo que deja permear el “bussiness-management” o la toma de decisiones por medio de políticas de libre mercado y neoliberales. Es decir, mien-tras se separa la ética y vida social, se integra el mercado y la lógica financiera. Se impone cada vez más la “eficiencia” del autointerés, egoísmo e intereses particulares – el poder económico del mercado que puede funcionar en objetos y productos; pero nuestra profesión no es un producto, ni las personas simples objetos.

Implementar una estrategia que “descongestiona urgencia” no es ni la solución ni la respuesta. Solo una estrategia de corto plazo y limitada en extensión. Necesaria, que debe implementarse de cualquier manera; pero insatisfactoria. Estas son simples posiciones para su propio análisis e información.

http://www.eltiempo.com/…/alcaldia-anuncia-mejoria…/16707373