Hospital Universitario del Valle pasó del orgullo a la vergüenza

Es probable que técnicamente la supresión de los 600 cargos esté bien sustentada; sin embargo, nada de ello responde al gran interrogante que ronda el proceso: por qué no tocaron a los contratistas si ellos duplican en cifras y cuestan lo mismo que la planta oficial. Ni tampoco se respondió la pregunta más importante: si con esas decisiones es posible o no salvar al Universitario.

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