¿QUE TAN CERCA ESTARÁ LA PAZ EN EL POSCONFLICTO?

Fecha: 
Miércoles, Abril 22, 2015

Ahora el tema obligado en toda reunión, conferencia o charla entre los colombianos es el de la paz y el posconflicto pero mirado con una perspectiva que podemos calificar de simplista porque, infortunadamente, la paz en Colombia no es solamente acallar los fusiles sino que la violencia, las causas de muerte de los colombianos y mucho como causas del desplazamiento, tienen unas razones aun mas profundas y estructurales que de no enfrentarlas desde su raíz, llevarán a Colombia a una frustración más en su futuro próximo.

Hace unos 10 años en un foro realizado en Bogotá con el tema: “Hacia una economía sostenible: conflicto y posconflicto en Colombia” uno de los invitados, el premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, planteaba que Colombia debería trabajar en forma paralela dos temas: el económico junto al desarrollo en general y el de la paz. Las dos conclusiones que dejaron sus planteamientos entre la concurrencia fueron que los problemas económicos seguirán si se acaba el conflicto y a su vez el crecimiento económico no garantiza, per se, el logro de la paz.

Hoy continúa el debate sobre la interrelación entre economía y paz, pero la mayoría de los actores han ahondado en una visión que podemos llamar minimalista o concéntrica argumentando que lo fundamental es que cese la guerra y, por consiguiente, el posconflicto debe limitarse a resolver los problemas que se derivan directamente de ella, es decir el tema de las victimas, de los reinsertados, de los desmovilizados, etc., lo económico y lo social, en otras palabras, las grandes transformaciones que el país reclama por generaciones, se deben dejar “para después”, pues de acuerdo a las teorías neoliberales el crecimiento de los grandes capitales se irriga hacia toda la pirámide social, lo cual no ha ocurrido, como ha sucedido en nuestro país y como lo demuestran los niveles de desigualdad y de iniquidad que siguen muy altos a pesar de las medidas tanto económicas como laborales tomadas en los últimos años y anunciadas como la solución para mejorar los indicadores de miseria, de pobreza, de desempleo y de ingresos es decir en justicia social para todos los colombianos.

Desde esa perspectiva lo único que podemos decir, por nuestra ignorancia en el tema económico, es que el escenario parecería limitarse a que existan los recursos fiscales necesarios para asegurar la financiación de estas tareas y eso parece ser lo que el Presidente Santos pretende con sus frecuentes viajes al exterior.

En lo que nosotros si podemos opinar con más propiedad es en otros temas que aunque también están involucrados dentro del tema económico y social, nos hacen pensar que bajo esta perspectiva se van a cometer varios errores que aun están a tiempo de poderse evitar.

En primer lugar, inclusive en la versión de paz y posconflicto minimalista es primordial incluir una reforma profunda en los determinantes sociales lo cual incluye identificar iniquidades entendidas estas como desigualdades injustificadas e injustas, evitables e innecesarias que involucra además del sector salud, a todos los sectores relacionados y a diferentes aspectos del desarrollo nacional y comunitario, en particular, la agricultura, la industria alimentaria, la educación, la vivienda, los servicios públicos, las comunicaciones y otros sectores que requiere los esfuerzos coordinados de todos los actores para obtener el fin deseado de un nivel de salud y de vida lo mas alto posible, lo cual debe ser un objetivo social prioritario en la próxima década y en nuestro caso, reafirmando el concepto, que hemos planteado varias veces, que la salud no es solo ausencia de enfermedad en los ciudadanos sino que hay que buscar su bienestar, de manera que el objetivo básico es insistimos, construir una sociedad sana y evitar el riesgo de enfermar si queremos que este país avance con o sin el posconflicto minimalista, muy importante, pero que tiene que ver mas con la guerrilla pero no tanto con la reducción de la desigualdad, que no es lo mismo que pobreza, porque implica intervenir las inequidades de los determinantes sociales que han causado mas muertos en Colombia que la subversión, debido a una serie de problemas históricos que Colombia arrastra desde hace varias décadas, como la inequidad en ingresos y en salud, en vivienda, en trabajo, en educación y atacar así todo el problema de manera estructural, cerrando la brecha que sigue creciendo entre los ricos cada vez mas ricos y los pobres cada vez mas pobres.

En segundo lugar aunque el gobierno insiste en que no hay causas objetivas que expliquen el conflicto, la verdad es que la manera como la economía en nuestro país se ha desarrollado hasta ahora con la distribución desigual de sus beneficios entre distintos sectores de la población no puede aislarse de los orígenes del conflicto. Cada sociedad debe buscar la manera de resolver sus problemas y los ejemplos de países más pobres como Bolivia o desiguales como Chile y Ecuador, que no han recurrido a conflictos como el nuestro, son muy claros.

Cuando el lema es “confianza inversionista” para los grandes capitales y dadivas e informalidad laboral para los pobres, la iniquidad en la distribución económica contribuye, de hecho, a una sociedad injusta y desigual. Puede que se les de mucho a los pobres pero si se les da más a los ricos, se generan profundas insatisfacciones que cada sociedad traduce en ingobernabilidad.

Lo que necesariamente debe llevar a la consolidación de la paz, en nuestro país, es disminuir la iniquidad, es disminuir la brecha entre ricos y pobres, es lograr una sociedad mas justa, mas igualitaria y mas prospera para beneficio colectivo y que todos los colombianos tengan una calidad de vida que termine con la inseguridad, la injusticia social y la discriminación.

En cuanto al tema de la salud es primordial, como parte vital de esa etapa posconflicto, construir el nuevo Sistema General de Seguridad Social en Salud para prevenir la enfermedad y la muerte prematura, para promover la salud, para lograr una distribución más equitativa de la salud y para propiciar una asignación más eficiente de los recursos en el sistema de salud. Pero eso no es todo, debe Incluir como mínimo: educación sobre los problemas sanitarios más prevalentes y los métodos para prevenirlos y controlarlos; promoción sobre el suministro de alimentación y de correcta nutrición; adecuado suministro de agua potable y saneamiento básico; asistencia real materna e infantil, incluyendo la planificación familiar; inmunización contra las principales enfermedades infecciosas; prevención y control de las enfermedades endémicas locales; apropiado tratamiento de las enfermedades comunes y los traumatismos, y provisión de los medicamentos esenciales entre otros muchos factores que inciden en forma importante en los niveles de salud y en los indicadores sanitarios que están incluidos en los parámetros de equidad e igualdad entre la población de cualquier país.

Por consiguiente, así se programe el posconflicto de manera que primero se atiendan los efectos negativos de esta guerra, la versión debe ser la maximalista es decir incluir, desde ya, en este largo proceso las reformas estructurales que modifiquen las políticas económicas, sociales, ambientales, sanitarias, entre otras, para que se construya una paz sostenible, es decir, entender el posconflicto como la gran oportunidad de fortalecer nuestra débil democracia, de volver mas equitativo este país excluyente, de ser una sociedad mas justa y de tener un crecimiento que asegure el bienestar de las próximas generaciones para que Colombia abandone ese oprobioso cuarto lugar entre las naciones con mayor desigualdad en el mundo y el primero en Latinoamérica y procurar para las próximas generaciones de colombianos una patria mas justa, mas igualitaria con educación, con vivienda, con trabajo, con salud y con oportunidades para la población sin ninguna discriminación.

Hacemos votos porque este Nuevo Año 2015 marque el comienzo de un nuevo amanecer, con el compromiso de cada uno de los colombianos, para esta sufrida patria y para todos, con acceso a salud oportuna y de calidad, educación básica gratuita, vivienda digna, trabajo estable y adecuadamente remunerado, saneamiento básico ambiental y la esperanza de una pensión justa al final de su vida laboral.

Autor: 

CESAR AUGUSTO PRIETO AVILA
PRESIDENTE COLEGIO MEDICO DEL VALLE DEL CAUCA
VICEPRESIDENTE FEDERACION MEDICA COLOMBIANA