¿SERÁ QUE ESTE PAIS TAN EXCLUYENTE LOGRARÁ UN SISTEMA DE SALUD EN EL CUAL EL DERECHO A LA SALUD SEA UNA REALIDAD?

Fecha: 
Miércoles, Abril 22, 2015

Hemos venido expresando en las ultimas semanas nuestra preocupación por la  demora  para que sea firmada por el Presidente de la Republica, para que pueda entrar en vigencia,  la  Ley Estatutaria  de Salud, según Proyecto 209/13-senado y 267/13-cámara, que fue aprobado por el Congreso de la Republica desde hace ya un año y la declaratoria por parte de la Corte sobre la constitucionalidad del proyecto de Ley “Por medio del cual se regula el Derecho fundamental a la salud y se dictan otras disposiciones” según sentencia C-313/14 hecha publica en el comunicado No. 21 de mayo 29 de 2014 expedido por la  Corte Constitucional, el texto de la Sentencia ya fue hecho publico por la Corte en 572 páginas y pasó a las Comisiones Séptimas del Congreso para hacer la conciliación con el texto de la Ley aprobado por el legislativo, una vez surtido ese tramite debe llegar al despacho presidencial.  

Es realmente desconcertante el limbo en que se encuentra el trámite de una Ley que es inédita a nivel internacional y con la cual se va a transformar en un modelo social la prestación de servicios de salud para buscar la equidad y comenzar  a ser intervenidos  los determinantes de la salud en nuestro país tan desigual. Como ocurre en Colombia nadie tiene la culpa de lo que pasa: se acusan entre si el ejecutivo y el legislativo; con la sorna que caracterizan las declaraciones del Ministro Gaviria habla de que se trata “solo de un problema técnico” (¡?) y el Viceministro declara que “el balón se encuentra en la cancha del Congreso”!!.  ¿Como explicar que los dos mas altos directivos de la Salud del país traten así de menoscabar la importancia trascendental y la urgencia de que entre en vigencia esta Ley que está exigiendo el pueblo colombiano?  Recordemos que el Proyecto de la Ley Estatutaria fue una iniciativa presentada por el Gobierno basada en las propuestas de la Junta Medica Nacional y por lo tanto es el Ejecutivo el que debe presionar para que el Legislativo haga su tarea constitucional con presteza.        

En estas semanas  igualmente, hemos estado analizando algunas posibles teorías que podrían explicar, aunque de ninguna manera  justificar esta situación, las cuales queremos compartir.

Lo primero que tenemos que reafirmar  es que dada la forma como opera el Sistema en el proceso de atención en salud a los colombianos, los pacientes no están en el centro del debate, sino que éste se basa en los grandes intereses que se mueven alrededor de los 39 billones de pesos en promedio, que se destinan  a este sector, lo cual corresponde al 6.5% del PIB.


El otro tema grande es que como están las cosas, la impresión que se tiene hasta ahora, es que el gobierno no está preparando la gran reforma a la salud, sino una reforma más. Esto puede, sonar duro pero es la percepción que se tiene ante la situación real, pero paradójicamente nos renueva la esperanza de poder lograr, entre todos,  la construcción de un sistema que responda más a la premisa de que la salud sea realmente reconocida como un derecho fundamental en la medida en que se avance en el marco conceptual, legal y constitucional con respecto a los mecanismos para lograr una sociedad mas igualitaria.  

Nosotros entendemos que  no es fácil para un país como Colombia, donde todavía reinan el mercado como asignador de recursos y las teorías neoliberales conviviendo con un estado débil, cambiar un modelo de atención en salud que debe dejar de ser un negocio de enfermos para pasar a ser un servicio social de salud en el cual la equidad sea la prioridad. El gobierno parece estar  en un proceso para definir hacia donde va, eso no está claro y muchos actores no lo quieren definir o no tienen ningún interés en modificar el estado de cosas.

Tanto la Federación Medica Colombiana como  la Gran Junta Medica Nacional como parte de sus obligaciones misionales hemos seguido trabajando juiciosamente en la búsqueda de  construir el Sistema General de Seguridad Social en Salud que el país necesita y los colombianos reclaman y para ello continuaremos desplegando todas nuestras energías y recursos no para aportar “granitos de arena” sino con el gran objetivo de participar  efectivamente en el proceso de lograr un país más incluyente, más solidario y con justicia social efectiva y real.

Basados en nuestros anteriores escritos y en nuestros análisis sobre la situación actual, queremos dejar 4 reflexiones  sobre este tema tan primordial en nuestro país:

  • Definición de Salud: De acuerdo a teorías basadas en la  Biología,  salud es la habilidad de las personas para adaptarse a su entorno y el automanejo de los desafíos físicos, mentales, etc., que se presentan en la vida. Esta teoría nos lleva a reafirmar el concepto, que tanto hemos mencionado,  de que la salud no es la falta de enfermedad y nos lleva a ubicarnos en un contexto que agrega dos elementos: uno macro consistente en entender que todo el desarrollo de la sociedad es parte del concepto de salud y el otro, casi olvidado, sobre que siente cada individuo como persona.
  • El Derecho a la Salud: Si aceptamos la realidad de que Colombia sigue siendo una sociedad excluyente y con grandes desigualdades, se puede llegar fácilmente a la pregunta, que es de fondo y que encabeza esta nota, ¿como en un país en que todo apunta a la exclusión, se puede lograr que sea realidad el derecho fundamental a la salud?  La conclusión parecería obvia: para hacer realidad este derecho en una sociedad desigual solo debe haber un sistema universal en el cual el papel protagónico lo tiene el estado, esto es un cambio en el modelo de salud que planteó la perversa Ley 100 de 1993 y que sigue ferozmente defendido a capa y espada por los economistas ortodoxos y por el sector privado que ha venido usufructuando los recursos con destinación específica para prestación de servicios de salud sin ninguna consideración social.
  • Nuevos roles del Estado y del sector privado: En los últimos años, en el mundo han cambiado sustancialmente los roles tanto del Estado como del sector privado. El profundo error de la perversa reforma colombiana del Sistema de Seguridad Social de 1993, en cuanto a su implementación, consistió en no haber entendido ese cambio, el estado dejó de ser distribuidor de servicios públicos pero nunca asumió su papel de formulador de políticas públicas, por lo menos en el área de la salud, por debilidad del Ministerio o de ser el regulador del sistema, papel que quiso desarrollar, hasta su liquidación, el Instituto de Seguros Sociales, por lo cual, precisamente, fue liquidado. Por su lado el sector privado empezó a manejar recursos públicos de los recaudos parafiscales e impuestos  de destinación específica para salud sin reconocer, o el estado impidiera, maximizar utilidades con ese tipo de recursos, como si lo pueden hacer con sus propios recursos privados.
  • En este momento no conocemos realmente el estado del sector: Uno de los problemas graves del actual sistema de salud es que no existe información confiable porque está en manos de las EPS privadas, solo podemos señalar fallas y excesos, como el uso inadecuado de la tecnología, el descuido del fomento de la salud, el abandono de la medicina preventiva, la terrible crisis de la red publica de hospitales etc., no hay equidad, no hay oportunidad, no hay calidad pero si hay una gran insatisfacción en todos los sectores de los ciudadanos colombianos especialmente de los más vulnerables. 

La lucha continúa, estamos en conversaciones con todo el país nacional  y abiertos a escuchar toda clase de iniciativas proactivas que provengan de cualquier fuente, con la certeza que serán escuchadas, analizadas con la mayor ponderación y respeto, necesitamos la colaboración de todos los colegas médicos, de todos los profesionales de la salud, de todos los profesionales del área social, de las ligas de usuarios, de las asociaciones de pacientes, en fin de todo aquel que crea que su aporte, no será un granito de arena,  sino una contribución importante para tratar de mejorar las condiciones de salud de los colombianos, las condiciones de nuestras familias y especialmente las condiciones de nuestros hijos con quienes tenemos la obligación de dejarles un mejor país que el que tenemos, con opciones no solo de desarrollo sostenible y justo sino con opciones de vida.